Proyecto destacado por Neural Studio
El equipo seleccionó este proyecto por su calidad e impacto en la comunidad.

Feedback en un solo lugar
Por qué construí NoteBoard?
Tenía tres productos en línea y ningún sistema para escuchar a mis usuarios.
El feedback llegaba por todos lados.
Un mensaje de WhatsApp de alguien que encontró un bug.
Un comentario en Discord que enterré bajo veinte conversaciones más.
Un email que marqué como "responder después" y nunca respondí.
Una idea brillante que alguien me dejó en un formulario de contacto que yo revisaba cada dos semanas, si tenía suerte.
No era que no me importara lo que pensaban mis usuarios.
Era que no tenía dónde ponerlo.
Busqué herramientas. Las encontré. Canny, Frill, Sleekplan — todas funcionan bien.
Todas cobran $25, $49, $79 al mes.
Para un indie developer con tres proyectos corriendo en paralelo, eso se convierte en $150 al mes solo en herramientas de feedback.
Sin contar el hosting, el dominio, las APIs, el correo transaccional.
Y lo peor: la mayoría le pedía a mis usuarios que crearan una cuenta solo para dejarme un comentario.
Eso no es feedback — eso es un formulario de registro disfrazado de feedback.
Entonces decidí construirlo yo mismo.
La idea original era simple: un widget que se incrusta con una sola línea de código, sin dependencias externas, sin fricción para el usuario final.
Alguien encuentra un bug, hace clic, lo reporta. Listo. Sin cuentas. Sin redirects. Sin formularios de tres pasos.
Pero mientras construía, me di cuenta de que recopilar feedback era solo la mitad del problema.
La otra mitad era saber qué hacer con él.
Cuando tienes veinte solicitudes de features distintas, ¿cuál construyes primero? ¿La que te pidió el usuario más ruidoso? ¿La que a ti te parece más interesante?
Eso no es estrategia — es intuición disfrazada de decisión.
Por eso agregué el voting board. Para que los propios usuarios digan qué importa.
Para que el ruido se ordene solo.
Después vino la colaboración en equipo, porque los proyectos crecen.
Después los analytics, porque los patrones dicen más que los comentarios individuales.
Después el modo oscuro, porque algunos usuarios me lo pidieron y tenían razón.
El producto evolucionó. Pero la filosofía no cambió.
Y cuando llegó el momento de ponerle precio, me negué a cobrar suscripción.
NoteBoard es una herramienta. No un servicio. No una plataforma que te tiene de rehén mientras sube los precios cada año. La instalas, funciona, y es tuya.
$69 una sola vez.
Como el software solía funcionar antes de que alguien inventara el SaaS.
Construí NoteBoard porque lo necesitaba.
Porque el feedback de tus usuarios es demasiado valioso para que se pierda en un hilo de WhatsApp.
Y porque ninguna herramienta existente me trataba como el indie developer que soy — alguien que quiere escuchar a sus usuarios sin hipotecar el mes para hacerlo.
Si construyes en internet y quieres saber qué piensan las personas que usan lo que haces, NoteBoard es para ti.
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Sebastián Hortúa
@sebastianh
Hola, soy Sebastián. Llevo más de 4 años construyendo apps como hobby. No por negocio… por curiosidad. Por diversión. Por esa necesidad rara de crear cosas desde cero. Soy un nerd disfrazado. La mayoría de lo que he hecho casi nadie lo ha visto. Muchas de esas apps siguen guardadas. No porque no sirvan, sino porque para mí eran una forma de aprender… y de pasarla bien en el proceso. Pero hace unos meses me hice una pregunta incómoda: ¿y si no soy el único que crea cosas y nunca las muestra? De ahí nació Neural Studio. Un espacio para dejar de guardar lo que hacemos… y empezar a compartirlo, aunque sea solo por diversión.
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